"Cuando sientes no sabes, y cuando crees que sabes ya dejaste de sentir"
XAVIER VELASCO
30 abril 2008
28 abril 2008
"Sé que si rio el mundo estará conmigo, y si lloro estaré sola, prefiero molestar con la mentira que complacer con la verdad"
ANA GABRIELA GUEVARA
ANA GABRIELA GUEVARA
26 abril 2008
25 abril 2008
CHIDO VS MALO
CHIDO: Jugué la semifinal de rápido en torneos internos
MALO: Nos ganaron y no pasamos a la final
MALO: Nos ganaron y no pasamos a la final
Ahhhhhhhhhh, como me gustaría tener el dinero suficiente como para comprar un boleto de avión y largarme a visitar a mis amigos. . . sí, los quiero abrazar fantásticos!
TE EXTRAÑO Y SIN EMBARGO, SOY FELIZ AL MISMO TIEMPO...
15 marzo 2008
¿Cómo saber cuándo una amistad es real y sincera? . . .
04 marzo 2008
¿Sería igual nuestra vida si no compartiéramos tanto tiempo con la gente que elegimos?
Hoy estuve dandole muchas vueltas, como en recurridas ocasiones, al pensamiento de ser feliz por estar al lado de alguien y de compartir momentos felices... ¿son felices realmente?
Partidas, regresos, rupturas de corazones, caídas libres...¿ que busco?...
"La felicdidad total no cabe en mi corazón, por eso a veces necesito compartirla"
Hoy estuve dandole muchas vueltas, como en recurridas ocasiones, al pensamiento de ser feliz por estar al lado de alguien y de compartir momentos felices... ¿son felices realmente?
Partidas, regresos, rupturas de corazones, caídas libres...¿ que busco?...
"La felicdidad total no cabe en mi corazón, por eso a veces necesito compartirla"
14 febrero 2008
¿OLVIDADO?
Mientras el tiempo transcurría y mi cerebro seguía fijo en una idea, llegó otra para rescatarme de una resaca de varios días...¿qué ha pasado con mi blog?
Y es por eso que hoy he decidido no escribir más entradas en "la palabra de hoy", pues aunque no dudo que es meramente útil conocer nuestro lenguaje y sus orígenes, creo que a muchos les fastidia, ¿no es cierto?
Así que he decidido seguir como en un principio, con un toque personal y, claro, no siempre me inspiro pero trataré de hacerlo más seguido, con la finalidad de que los contenidos excelsos y entretenidos no hagan falta.
Atentamente: esta bloggera loca
Y es por eso que hoy he decidido no escribir más entradas en "la palabra de hoy", pues aunque no dudo que es meramente útil conocer nuestro lenguaje y sus orígenes, creo que a muchos les fastidia, ¿no es cierto?
Así que he decidido seguir como en un principio, con un toque personal y, claro, no siempre me inspiro pero trataré de hacerlo más seguido, con la finalidad de que los contenidos excelsos y entretenidos no hagan falta.
Atentamente: esta bloggera loca
01 febrero 2008
PALABRA DE HOY
EXPLOTAR
El origen de esta palabra es diferente del de explosión; no hay ninguna vinculación etimológica entre ambas.
Explotar significa ‘extraer de una fuente natural la riqueza que contiene’ y también ‘utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades o sentimientos de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera’.
Un ejemplo del uso en este sentido lo encontramos en este texto del libro Por una Argentina mejor , de Alberto Benegas Lynch:
La explotación del hombre por el hombre, tan mentada por el marxismo e inherente al sistema liberal según la concepción socialista [...].
La palabra llegó al castellano proveniente del francés exploiter, antiguamente esploitier ‘usar, llevar a cabo, ejecutar’, derivada del sustantivo esploit (‘ventaja’, ‘ejecución’, ‘provecho’). El vocablo francés, por su parte, apareció por primera vez en esa lengua bajo la forma espleit en la Canción de Rolando (1080), derivada del latín explicitum, participio pasivo de explicare, que no significaba solamente ‘explicar’, sino también 'desarrollar’, ‘desenmarañar’, ‘poner en claro’.
Fuente: ORganización Castellana.
El origen de esta palabra es diferente del de explosión; no hay ninguna vinculación etimológica entre ambas.
Explotar significa ‘extraer de una fuente natural la riqueza que contiene’ y también ‘utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades o sentimientos de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera’.
Un ejemplo del uso en este sentido lo encontramos en este texto del libro Por una Argentina mejor , de Alberto Benegas Lynch:
La explotación del hombre por el hombre, tan mentada por el marxismo e inherente al sistema liberal según la concepción socialista [...].
La palabra llegó al castellano proveniente del francés exploiter, antiguamente esploitier ‘usar, llevar a cabo, ejecutar’, derivada del sustantivo esploit (‘ventaja’, ‘ejecución’, ‘provecho’). El vocablo francés, por su parte, apareció por primera vez en esa lengua bajo la forma espleit en la Canción de Rolando (1080), derivada del latín explicitum, participio pasivo de explicare, que no significaba solamente ‘explicar’, sino también 'desarrollar’, ‘desenmarañar’, ‘poner en claro’.
Fuente: ORganización Castellana.
31 enero 2008
PALABRA DE HOY
EXPLOSIÓN
Los romanos empleaban el sustantivo explosio, -onis para nombrar el ‘acto de expulsar ruidosamente a una persona’, derivado del verbo explodere ‘expulsar ruidosamente’, casi siempre golpeando las manos. Cicerón usó también este verbo con la denotación de ‘abuchear’, ‘rechazar’, ‘desaprobar ruidosamente’.
Explodere se derivó de plaudere (‘aplaudir’, ‘golpear’, ‘dar golpes con el pie en la danza’, ‘romper las olas al nadar’). Al anteponerle el prefijo ex- (hacia fuera), se expresa la idea de ‘golpear hacia fuera’.
Por extensión, se le atribuyó en español el sentido adicional de ‘estallar’, y hacia fines del siglo XIX, surgió en español ‘explosivo’ como nombre del artefacto que estalla.
Cabe precisar que explosión no guarda ninguna relación etimológica con explotar, que significa ‘sacar provecho de algo’ como en la expresión ‘la explotación del hombre por el hombre’. En efecto, explotar, con la denotación de ‘hacer explosión’, fue considerado un barbarismo durante muchos años. Sin embargo a partir de 1992, el Diccionario de la Academia, impulsado por el uso cada vez más común, incluyó el significado de ‘estallar’ como segunda acepción de explotar, pero siempre remitiendo a explosionar, que es la forma etimológica tradicional.
Fuente: Organización Castellana.
Los romanos empleaban el sustantivo explosio, -onis para nombrar el ‘acto de expulsar ruidosamente a una persona’, derivado del verbo explodere ‘expulsar ruidosamente’, casi siempre golpeando las manos. Cicerón usó también este verbo con la denotación de ‘abuchear’, ‘rechazar’, ‘desaprobar ruidosamente’.
Explodere se derivó de plaudere (‘aplaudir’, ‘golpear’, ‘dar golpes con el pie en la danza’, ‘romper las olas al nadar’). Al anteponerle el prefijo ex- (hacia fuera), se expresa la idea de ‘golpear hacia fuera’.
Por extensión, se le atribuyó en español el sentido adicional de ‘estallar’, y hacia fines del siglo XIX, surgió en español ‘explosivo’ como nombre del artefacto que estalla.
Cabe precisar que explosión no guarda ninguna relación etimológica con explotar, que significa ‘sacar provecho de algo’ como en la expresión ‘la explotación del hombre por el hombre’. En efecto, explotar, con la denotación de ‘hacer explosión’, fue considerado un barbarismo durante muchos años. Sin embargo a partir de 1992, el Diccionario de la Academia, impulsado por el uso cada vez más común, incluyó el significado de ‘estallar’ como segunda acepción de explotar, pero siempre remitiendo a explosionar, que es la forma etimológica tradicional.
Fuente: Organización Castellana.
29 enero 2008
PALABRA DE HOY
MIENTRAS
Proviene del antiguo demientras o demientre, empleadas en castellano en el siglo XIII, procedentes de la expresión del latín hablado dum interim, de idéntico significado. En la época clásica, Tito Livio empleaba interim dum con el sentido de ‘mientras’: Interim dum populus Romanus per diversa terrarum districtus est, Cilices invaserat... (Mientras el pueblo romano está esparcido por diferentes tierras, los cilicios invadieron...).
De modo que cuando oímos a alguien decir demientras –empleado aún hoy en algunas zonas rurales–, antes de pensar que está hablando de manera ‘incorrecta’, deberíamos apreciar que está empleando un delicioso arcaísmo.
Fuente: Organización Castellana.
Proviene del antiguo demientras o demientre, empleadas en castellano en el siglo XIII, procedentes de la expresión del latín hablado dum interim, de idéntico significado. En la época clásica, Tito Livio empleaba interim dum con el sentido de ‘mientras’: Interim dum populus Romanus per diversa terrarum districtus est, Cilices invaserat... (Mientras el pueblo romano está esparcido por diferentes tierras, los cilicios invadieron...).
De modo que cuando oímos a alguien decir demientras –empleado aún hoy en algunas zonas rurales–, antes de pensar que está hablando de manera ‘incorrecta’, deberíamos apreciar que está empleando un delicioso arcaísmo.
Fuente: Organización Castellana.
26 enero 2008
PALABRA DE HOY
BROQUEL
Un broquel es hoy en nuestra lengua un escudo pequeño de madera o de corcho; en forma más genérica, puede ser también un amparo o cobertura de defensa. En México, se emplea como nombre de un zarcillo.
Los romanos tenían la costumbre de colocar en el centro de sus escudos, en altorrelieve, una cabeza humana con la boca abierta, de la cual salía una punta con la que amenazaban a sus adversarios al tiempo que se defendían. Esa boca –en latín bucca– era llamada por el diminutivo buccula, que pasó al francés antiguo como bocle, y dio origen en esa lengua a bocler (bouclier en el francés actual), para denominar al escudo entero.
La palabra aparece por primera vez en nuestra lengua con su forma actual hacia el año 1300, en Gran Conquista de Ultramar, pero ya había aparecido un siglo antes en el Cantar de Mio Cid como bloca.
La interposición de una r ha sido históricamente común en nuestra lengua en la adquisición de vocablos franceses. Según Covarrubias (1611), esta r hace al español «más fuerte y varonil».
Fuente: Organización Castellana.
Un broquel es hoy en nuestra lengua un escudo pequeño de madera o de corcho; en forma más genérica, puede ser también un amparo o cobertura de defensa. En México, se emplea como nombre de un zarcillo.
Los romanos tenían la costumbre de colocar en el centro de sus escudos, en altorrelieve, una cabeza humana con la boca abierta, de la cual salía una punta con la que amenazaban a sus adversarios al tiempo que se defendían. Esa boca –en latín bucca– era llamada por el diminutivo buccula, que pasó al francés antiguo como bocle, y dio origen en esa lengua a bocler (bouclier en el francés actual), para denominar al escudo entero.
La palabra aparece por primera vez en nuestra lengua con su forma actual hacia el año 1300, en Gran Conquista de Ultramar, pero ya había aparecido un siglo antes en el Cantar de Mio Cid como bloca.
La interposición de una r ha sido históricamente común en nuestra lengua en la adquisición de vocablos franceses. Según Covarrubias (1611), esta r hace al español «más fuerte y varonil».
Fuente: Organización Castellana.
22 enero 2008
PALABRA DE HOY
CACHARPA
En el Río de la Plata se usa para designar el conjunto formado por la ropa y enseres personales de los pobres, como en este panfleto de Hilario Ascasubi (1807-1875), citado por Jorge Luis Borges (1899-1986):
Entretanto en los barriales
de Palermo amontonaos
cuasi todos sin camisa,
estaban sus entrerrianos
(como él dice) miserables,
comiendo terneros flacos
y vendiendo las cacharpas...
cacharpas...
Cacharpas se usa siempre en plural; es palabra procedente del quechua kachárpa que significa ‘trebejos, utensilios sin valor’. ‘Cacharpero’ es la persona que vende o negocia con cacharpas.
El argentino José Gobello, presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, en su Nuevo diccionario del lunfardo (1997), afirma que ‘cacharpas’ dio lugar a ‘carchas’, que son los enseres y ropas del enemigo caído en acción y al verbo ‘carchar’, que significa ‘apropiarse de las carchas’.
Fuente: Ogranización Castellana.
En el Río de la Plata se usa para designar el conjunto formado por la ropa y enseres personales de los pobres, como en este panfleto de Hilario Ascasubi (1807-1875), citado por Jorge Luis Borges (1899-1986):
Entretanto en los barriales
de Palermo amontonaos
cuasi todos sin camisa,
estaban sus entrerrianos
(como él dice) miserables,
comiendo terneros flacos
y vendiendo las cacharpas...
cacharpas...
Cacharpas se usa siempre en plural; es palabra procedente del quechua kachárpa que significa ‘trebejos, utensilios sin valor’. ‘Cacharpero’ es la persona que vende o negocia con cacharpas.
El argentino José Gobello, presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, en su Nuevo diccionario del lunfardo (1997), afirma que ‘cacharpas’ dio lugar a ‘carchas’, que son los enseres y ropas del enemigo caído en acción y al verbo ‘carchar’, que significa ‘apropiarse de las carchas’.
Fuente: Ogranización Castellana.
21 enero 2008
PALABRA DE HOY
REVANCHA
El verbo latino vindicare tuvo durante mucho tiempo entre los latinos el sentido de ‘reivindicar’ o ‘reclamar en juicio’. En Tácito, vindicare sibi prospera era ‘atribuirse éxito o prosperidad’ y para otros autores clásicos fue también ‘liberar a alguien’. Pero fue Séneca quien lo empleó con la denotación de ‘vengar’: vindicare se ab aliquo (vengarse alguien). En francés antiguo, ‘vengarse’ se decía venger y más tarde vencher, palabra a partir de la cual, en el siglo XIII, se formó revancher, con el mismo significado, y más tarde el sustantivo revanche (venganza), que llegó al castellano hacia mediados del siglo XIX y durante muchos años fue condenado como ‘galicismo’. Sin embargo en inglés, una lengua con menos complejos de pureza, ya era empleada en el siglo XIV bajo la forma revenge.
Pero volvamos a los antiguos romanos: del verbo vindicare se formó en latín el sustantivo vindicta que llegó al romance castellano como venganza, y al italiano como vendetta.
Fuente: Organización Castellana.
El verbo latino vindicare tuvo durante mucho tiempo entre los latinos el sentido de ‘reivindicar’ o ‘reclamar en juicio’. En Tácito, vindicare sibi prospera era ‘atribuirse éxito o prosperidad’ y para otros autores clásicos fue también ‘liberar a alguien’. Pero fue Séneca quien lo empleó con la denotación de ‘vengar’: vindicare se ab aliquo (vengarse alguien). En francés antiguo, ‘vengarse’ se decía venger y más tarde vencher, palabra a partir de la cual, en el siglo XIII, se formó revancher, con el mismo significado, y más tarde el sustantivo revanche (venganza), que llegó al castellano hacia mediados del siglo XIX y durante muchos años fue condenado como ‘galicismo’. Sin embargo en inglés, una lengua con menos complejos de pureza, ya era empleada en el siglo XIV bajo la forma revenge.
Pero volvamos a los antiguos romanos: del verbo vindicare se formó en latín el sustantivo vindicta que llegó al romance castellano como venganza, y al italiano como vendetta.
Fuente: Organización Castellana.
14 enero 2008
PALABRA DE HOY
SIMONÍA
Es la compra o venta de bienes espirituales o muy vinculados al mundo espiritual o religioso, un acto que está prohibido por la mayor parte de las religiones.
El nombre simonía fue tomado de Simón el Mago, quien intentó comprar a los discípulos de Jesucristo el poder de hacer milagros, como se narra en Actos de los Apóstoles (8:18).
En los primeros siglos después de Cristo, cuando los fieles de la nueva religión eran perseguidos, no se registraron casos de simonía, pero a partir del momento en que Constantino reconoció el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, los dignatarios cristianos adquirieron poder e influencia, y se conocieron algunos casos. Esto obligó a la Iglesia a legislar al respecto y calificaron la simonía como un grave pecado.
El Concilio de Calcedonia, que tuvo lugar en 451, estableció prohibiciones y penas para los obispos, sacerdotes y diáconos que se vieran tentados de vender objetos sagrados y reliquias. La simonía resurgió en Europa en los siglos IX y X, hasta que el papa Gregorio VII (1073-1085) atacó el problema con nuevas leyes y castigos.
Fuente: Organización Castellana.
Es la compra o venta de bienes espirituales o muy vinculados al mundo espiritual o religioso, un acto que está prohibido por la mayor parte de las religiones.
El nombre simonía fue tomado de Simón el Mago, quien intentó comprar a los discípulos de Jesucristo el poder de hacer milagros, como se narra en Actos de los Apóstoles (8:18).
En los primeros siglos después de Cristo, cuando los fieles de la nueva religión eran perseguidos, no se registraron casos de simonía, pero a partir del momento en que Constantino reconoció el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, los dignatarios cristianos adquirieron poder e influencia, y se conocieron algunos casos. Esto obligó a la Iglesia a legislar al respecto y calificaron la simonía como un grave pecado.
El Concilio de Calcedonia, que tuvo lugar en 451, estableció prohibiciones y penas para los obispos, sacerdotes y diáconos que se vieran tentados de vender objetos sagrados y reliquias. La simonía resurgió en Europa en los siglos IX y X, hasta que el papa Gregorio VII (1073-1085) atacó el problema con nuevas leyes y castigos.
Fuente: Organización Castellana.
13 enero 2008
PALABRA DE HOY
EXCELENTE
La idea de excelencia equivale a ‘sobresalir’, originariamente con el sentido de situarse físicamente por encima de los demás. Excelente llegó al español como participio presente del verbo latino excellere (ser superior, sobresalir), compuesto por el prefijo ex- (fuera), y el elemento verbal cellere, que representaba la idea de ‘ascender, ponerse más alto’. Cellere nunca se usó realmente como verbo en latín, pero la idea subyacente a esa palabra entró en la lengua de los Césares en palabras tales como columna, culmen (cumbre, pináculo), collina (colina).
Hasta el siglo xvii, muchos escritores españoles, como Garcilaso de la Vega y Santa Teresa, escribieron ecelente, mientras que Juan de Valdés usó escelente. La grafía culta actual sólo se impuso definitivamente con el Diccionario de autoridades (1729), como se llamó la primera edición del Diccionario de la Real Academia.
En los textos religiosos cristianos, se tornó frecuente el uso de excelso para expresar ideas de elevación y grandeza espiritual; era un derivado del latín celsus y excelsus, que aparece en trechos de oraciones como Gloria in excelsis Deo (Gloria a Dios en las alturas).
En sus fuentes más remotas, cellere y sus derivados provienen de las raíz indoeuropea kel- (ser prominente, colina), al igual que colofón, culminar y columna.
Fuente: Organización Castellana.
La idea de excelencia equivale a ‘sobresalir’, originariamente con el sentido de situarse físicamente por encima de los demás. Excelente llegó al español como participio presente del verbo latino excellere (ser superior, sobresalir), compuesto por el prefijo ex- (fuera), y el elemento verbal cellere, que representaba la idea de ‘ascender, ponerse más alto’. Cellere nunca se usó realmente como verbo en latín, pero la idea subyacente a esa palabra entró en la lengua de los Césares en palabras tales como columna, culmen (cumbre, pináculo), collina (colina).
Hasta el siglo xvii, muchos escritores españoles, como Garcilaso de la Vega y Santa Teresa, escribieron ecelente, mientras que Juan de Valdés usó escelente. La grafía culta actual sólo se impuso definitivamente con el Diccionario de autoridades (1729), como se llamó la primera edición del Diccionario de la Real Academia.
En los textos religiosos cristianos, se tornó frecuente el uso de excelso para expresar ideas de elevación y grandeza espiritual; era un derivado del latín celsus y excelsus, que aparece en trechos de oraciones como Gloria in excelsis Deo (Gloria a Dios en las alturas).
En sus fuentes más remotas, cellere y sus derivados provienen de las raíz indoeuropea kel- (ser prominente, colina), al igual que colofón, culminar y columna.
Fuente: Organización Castellana.
10 enero 2008
PALABRA DE HOY
RUTINA
El verbo latino rumpere dio lugar a un vasto conjunto de palabras de nuestra lengua, además de romper. Con el prefijo ex-, se formó eruptio, -onis, derivado de erumpere, que dio lugar a erupción, en el sentido de ‘salida brusca e impetuosa’ pero también a irrupción. En efecto, los latinos decían in provinciam eruptionem facere (hacer una irrupción en la provincia).
Con el prefijo inter- se formó interrumpere (interrumpir, con base en la idea de ‘cortar al medio’).
Otra palabra que proviene del verbo latino es ruta, que nos llegó a través del francés route. El lector podrá preguntarse cuál puede ser la relación entre romper y ruta, pero lo cierto es que en latín vulgar de la Galia se decía rupta via (camino roto) con el mismo sentido con que hoy decimos en castellano ‘romper camino’, es decir, cortar, ‘romper’ los matorrales para abrir un camino. Y una vez que el camino está abierto y es recorrido muchas veces se convierte en una rutina, que inicialmente se refirió a una ‘ruta muy frecuentada’, pero que hoy ya denota ‘hábito adquirido’, ‘costumbre de hacer las cosas sin necesidad de pensar en ellas’.
Fuente: Organización Española.
El verbo latino rumpere dio lugar a un vasto conjunto de palabras de nuestra lengua, además de romper. Con el prefijo ex-, se formó eruptio, -onis, derivado de erumpere, que dio lugar a erupción, en el sentido de ‘salida brusca e impetuosa’ pero también a irrupción. En efecto, los latinos decían in provinciam eruptionem facere (hacer una irrupción en la provincia).
Con el prefijo inter- se formó interrumpere (interrumpir, con base en la idea de ‘cortar al medio’).
Otra palabra que proviene del verbo latino es ruta, que nos llegó a través del francés route. El lector podrá preguntarse cuál puede ser la relación entre romper y ruta, pero lo cierto es que en latín vulgar de la Galia se decía rupta via (camino roto) con el mismo sentido con que hoy decimos en castellano ‘romper camino’, es decir, cortar, ‘romper’ los matorrales para abrir un camino. Y una vez que el camino está abierto y es recorrido muchas veces se convierte en una rutina, que inicialmente se refirió a una ‘ruta muy frecuentada’, pero que hoy ya denota ‘hábito adquirido’, ‘costumbre de hacer las cosas sin necesidad de pensar en ellas’.
Fuente: Organización Española.
08 enero 2008
PALABRA DE HOY
JAQUECA
El diccionario la define como un dolor ‘recurrente e intenso localizado en un lado de la cabeza y relacionado con alteraciones vasculares intracraneanas’. La palabra proviene del árabe saqiqa, derivado del verbo saqq (cortar, dividir en dos). En castellano, la palabra evolucionó desde axaqueca en la primera mitad del siglo XV a xaqueca, en 1500.
En el Lapidario de Alfonso el Sabio, se habla de la dolor que se faze en la media cabeça, a que llaman en arábico xaqueca. La idea de que se trata de un dolor que afecta sólo a la mitad de la cabeza también está presente en migraña, una deformación de hemicrania.A pesar de la semejanza fonética, jaqueca no guarda ninguna relación etimológica con el vocablo inglés headache (dolor de cabeza).
Fuente: Organización Castellana.
El diccionario la define como un dolor ‘recurrente e intenso localizado en un lado de la cabeza y relacionado con alteraciones vasculares intracraneanas’. La palabra proviene del árabe saqiqa, derivado del verbo saqq (cortar, dividir en dos). En castellano, la palabra evolucionó desde axaqueca en la primera mitad del siglo XV a xaqueca, en 1500.
En el Lapidario de Alfonso el Sabio, se habla de la dolor que se faze en la media cabeça, a que llaman en arábico xaqueca. La idea de que se trata de un dolor que afecta sólo a la mitad de la cabeza también está presente en migraña, una deformación de hemicrania.A pesar de la semejanza fonética, jaqueca no guarda ninguna relación etimológica con el vocablo inglés headache (dolor de cabeza).
Fuente: Organización Castellana.
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